Domingo, Agosto 25, 2019
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EL DRAMA DE LA DESIGUALDAD

RAFAEL ALVAREZQue en Canarias hay calidad de vida y el clima es idóneo nadie lo discute. Aquí se vive muy bien e incluso otros vienen de fuera a pasar sus años de jubilación. Eso sí, es de esta manera cuando las circunstancias económicas acompañan. ¿Cómo de importante es la clase media en las islas? La realidad es que en el archipiélago la desigualdad social es elevada y de las más altas del país. Viene a cuento esto por el informe de Fundación Foessa y Cáritas que se publicó hace unos días y que, por desgracia, ya todos hemos olvidado. Los datos que arroja son escalofriantes: 334.684 personas en Canarias están excluidas (15,73%). Si sumamos las personas excluidas con las que se encuentran en una órbita de exclusión moderada el porcentaje alcanzaría el 29%. La media nacional es del 18,4%. Muy grave.

 

«Esta realidad socioeconómica tendemos a relegarla. La pobreza no siempre se visualiza. Y quizá no nos percatamos de ella y el drama humano que conlleva»

pobreza2Esta realidad socioeconómica tendemos a relegarla. La pobreza no siempre se visualiza. Y quizá no nos percatamos de ella y el drama humano que conlleva cuando por ejemplo recorremos el fin de semana los centros comerciales que abundan en las capitales canarias para evadirnos mientras consumimos pensando que así lograremos si acaso una felicidad fugaz. Adquirir conciencia de ciudadanía implica igualmente reivindicar mejoras económicas y sociales, no conformarnos con lo que hay sin más porque no cabe otra opción. Pero entonces ocurre que los que se encuentran en esta situación, tal como advierte esta y otras publicaciones, no se sienten motivados para participar políticamente, manifestarse o abanderar causas colectivas. Es más, el mero hecho de encontrarse en el desempleo lleva aparejado un descenso de la autoestima que se ahonda con el transcurso del tiempo y percibes que no hay opciones a la vista en el mercado laboral. Vivir sin expectativas, un día tras otro a modo de rutina enquistada, es terreno abonado para que la depresión haga mella.

La radiografía socioeconómica canaria es la que es. E informes como este la retratan y recuerdan su dureza cada cierto tiempo. No dudo que lo tengan presente los responsables públicos pero me temo que en el bullicio de los pactos o antes durante la competición electoral cuando unos intentaban resistir en las instituciones y otros alcanzarla, pasaría desapercibida. Y es que aquellos que votan cada cuatro años, sin mentar a los excluidos que en su mayoría pasan de participar, olfatean que en Canarias hay muchas cosas que mejorar. Y es verdad que vivimos en una economía globalizada y que el poder político instalado aquí no puede con todo en cuanto que hay decisiones tomadas en Madrid o Bruselas que se nos escapan. No está en manos del próximo Gobierno, ni lo estuvo del anterior, cambiar la normativa laboral o potenciar la negociación colectiva, pero ese 29% de exclusión no tiene un pase. Sobre todo, cuando dista mucho de la media nacional. Hay un modelo socioeconómico imperante desde hace décadas que requiere ser revisado y que el menú de sol y playa como principal oferta de nuestro tejido productivo no logra amortiguar. Urge enmendarlo.

RAFAEL ÁLVAREZ GIL

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