Domingo, Agosto 25, 2019
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NI UN PASO ATRÁS

ronalCiudadanos consiguió este sábado el propósito que tenía marcado para el día del Orgullo. Que se hablara de ellos, enfundarse el disfraz de víctima e intentar dejar a los que de verdad luchan y han peleado décadas y décadas atrás por los derechos de los LGTBI, como opresores y nazis. Arrimadas se atreve, incluso, a tildar de fascistas a este colectivo, pero prefiere no poner etiquetas a los secuaces de su aliado Abascal. El partido de Rivera ha demostrado, desde su fundación, carecer de escrúpulos en el camino hacia sus objetivos. No importa los modos, solo el fin. Pactará con quien haga falta, caerá en contradicciones, faltará a sus promesas y se arrimará al mejor postor. «Estos son mis ideales, si no le gustan tengo otros», que diría Groucho Marx.

«Ciudadanos se disfrazó de víctima para boicotear el Orgullo, pero Madrid advierte a la ultraderecha que no va a retroceder»

 

lgtbiLos representantes de Ciudadanos, con Arrimadas a la cabeza, sabían que no iban a ser bien recibidos en la manifestación del 6 de julio. No se trata de una exclusión gratuita, porque en la defensa de los LGTBI, cuantos más, mejor. Pero sobraba la presencia de un partido que ha pactado, ha dado fuerza y ha apoyado a los extremistas de Vox, que tienen la convicción de que la homosexualidad tiene cura, defienden los tratamientos de reorientación sexual y atentan, en definitiva, contra las libertades del ser humano. Los de Abascal anhelan una restricción de este colectivo con la connivencia de los de Rivera. ¿Y ellos pretenden ser uno más de la fiesta? Pues claro que no, basta ya de tanto cinismo.

El afán de protagonismo de Ciudadanos, queriendo ocupar un lugar preferencial en esta concentración de armonía, libertad y progreso, se asemeja a los mítines en el País Vasco y Cataluña de sus líderes meses atrás. Es cierto que habría sido preferible que la respuesta hubiese sido igual que entonces, con una indiferencia que trastocó los planes de la comitiva naranja y retrató a sus miembros. Pero esta vez, los manifestantes cayeron en la trampa dando a estas hienas políticas lo que querían con insultos y lanzamiento de objetos.

Aún así, nada de lo ocurrido puede tapar el gigantesco arcoíris que emergió en Madrid para advertir a la ultraderecha que no dará Ni un paso atrás, tal y como rezaba el lema del día del Orgullo. Un mensaje lanzado a Almeida, Smith y Villacís, este tripartito que se ha quitado las caretas uniéndose para desplazar a Carmena. Ya saben lo que les espera. Después de que el juez les haya avergonzado con la prohibición de derogar Madrid Central, obligándoles a recular con torpes traspiés, es la segunda gran manifestación con la que se les recuerda que, a pesar de que la política de pactos les ha permitido gobernar, los madrileños no permitirán que su ciudad vuelva a retroceder.

RONALD RAMÍREZ ALEMÁN

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